El atado de laurel, cedro y eucalipto cubierto con palo santo es una combinación poderosa utilizada en diversas prácticas espirituales. Cada uno de estos elementos tiene propiedades únicas que, al unirse, crean una herramienta formidable para la limpieza y protección energética. El laurel es conocido por sus propiedades protectoras y purificadoras. El cedro, por otro lado, es un símbolo de fuerza y sabiduría. El eucalipto es famoso por sus propiedades curativas y purificadoras. Junto con el palo santo, que es conocido por su capacidad para limpiar espacios y elevar la vibración espiritual, forman un conjunto excepcional para cualquier práctica espiritual.